Tu dieta funciona. La edad, no.
Llevas meses pensando que fallas tú. Que comes demasiado, que no caminas lo suficiente. Pero ocho horas sentada frente al ordenador frenan el movimiento natural de líquidos en tu cuerpo, y la gravedad hace el resto: tobillos, gemelos, tripa. Necesitas un apoyo que trabaje a la vez que tú.